El agua: pilar fundamental para el desarrollo sostenible

 

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El 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua para concienciar de la importancia de este recurso natural.

 

  

 

El 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua. Este año, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) quiere aprovechar esta fecha tan señalada para incidir en la importancia que el agua tiene para el desarrollo sostenible como pilar fundamental para la reducción de la pobreza, la mejora de las condiciones de vida, el crecimiento económico o la conservación del medio ambiente.

 

Naciones Unidas nos recuerda en este día que el agua es salud, naturaleza, urbanización, industria, energía, alimento y, también, igualdad.

 

 

El agua es salud

 

El agua es fundamental para la supervivencia de los seres humanos. Y no solo porque entre un 50% y un 65% de nuestro cuerpo sea agua. También es imprescindible para beber, cocinar o mantener una correcta higiene personal. El simple gesto de lavarse las manos es una de las mejores formas de eliminar los gérmenes y prevenir enfermedades. 

 

Son necesarios 7,5 litros de agua al día para cubrir las necesidades básicas de una persona y cerca de 20 litros para hacer frente a las labores de higiene y lavado de alimentos. Sin embargo, 748 millones de personas no tienen acceso a una fuente de agua potable y 2.500 millones no disponen de servicios de saneamiento, lo que pone en grave riesgo su salud.

 

 

El agua es naturaleza

 

La naturaleza está en el corazón del ciclo del agua. Por ese motivo, la correcta conservación del medioambiente es indispensable para mantener la calidad y la cantidad de un recurso tan importante como el agua. La degradación de bosques, ríos, humedales... causa un enorme perjuicio a las masas de agua. Una gestión que tenga en cuenta el respecto a los ecosistemas es indispensable para garantizar la sostenibilidad del agua a largo plazo.

 

 

El agua es urbanización

 

Uno de cada dos habitantes del mundo vive en una ciudad. Semanalmente, un millón de personas deja atrás el medio rural y busca nuevas oportunidades en las ciudades. 

 

El 93% de este crecimiento urbano está teniendo lugar en países pobres o en vías de desarrollo. Un 40% de la ampliación de las ciudades para acoger a estos nuevos ciudadanos se está produciendo en espacios suburbanos alejados de unas adecuadas condiciones de vida.

 

John Wilmoth, director de la División de Población de Naciones Unidades, es categórico al afirmar que este incesante aumento de la población de las urbes convierte "la gestión de las zonas urbanas en uno de los desafíos más importantes de este siglo". Y el acceso a los recursos hídricos en cantidad y calidad suficientes es uno de los retos.

 

 

El agua es industriaDía Mundial del Agua

 

La ONU también nos recuerda la importancia que el agua tiene para la industria y, para ello, nos ofrece algunos ejemplo:

 

    • Se utiliza más agua para fabricar un coche que para llenar una piscina.
    • Son necesarios 10 litros de agua para elaborar una hoja de papel.
    • Se emplean 91 litros de agua para confeccionar 500 gramos de plástico.

 

Se estima que entre 2000 y 2050 la demanda de agua en la industria se incremente en un 400%, siendo los países emergentes y en vías de desarrollo los que más recursos necesiten.

 

Es preciso que tanto las grandes empresas como las pymes implementen tecnologías y procesos que ayuden a aumentar la eficiencia en el uso de agua. Su contribución para reducir el consumo y mejorar la calidad de las aguas residuales es de suma importancia para asegurar la sostenibilidad.

 

 

El agua es energía

 

El agua y la energía son inseparables. La primera es necesaria para generar la segunda.

 

Más del 80% de la energía que se produce en el mundo proviene de calentar agua para accionar generadores eléctricos. Además, el 16% de la electricidad que se consume en el planeta tiene su origen en centrales hidráulicas. Igualmente, es indispensable para la refrigeración en otros sistemas de generación eléctrica.

 

Y también la energía es indispensable para distribuir y depurar el agua. Una y otra están estrechamente vinculadas.

 

Reducir la presión sobre las masas de agua dulce mediante el empleo de energías renovables o las fuentes alternativas de agua (residuales o del mar) contribuirá a mantener los recursos hídricos para las generaciones venideras.

 

 

El agua es alimento

 

Según los datos que aporta la ONU, la agricultura copa la mayor parte de las necesidades hídricas, alcanzando el 70% del total del consumo de agua en el mundo, una cifra que aumenta hasta el 90% en los países en vías desarrollo.

 

Producir un kilo de arroz requiere 3.500 litros de agua, mientras que 1 kilo de carne precisa de 15.000 litros. Es solo una evidencia de que los hábitos alimenticios también tienen su repercusión en el consumo de agua.

 

En 2050, los organismos internacionales estiman que será necesario un 60% más de alimentos en el planeta. En los países en desarrollo estas necesidades duplicarán las actuales. Ante este panorama, la demanda de agua dulce para usos agrícolas es insostenible.

 

Al igual que ocurre en la industria, es necesario incrementar la eficiencia en el uso agrícola del agua, aumentar la productividad de los cultivos con respecto al agua y evitar la contaminación.

 

 

El agua es igualdad

 

¿Sabías que en los países en vías de desarrollo las mujeres dedican un 25% de su tiempo al día en recolectar agua para sus familias? En total, la ONU estima que destinan 200 millones de horas diarias a llevar agua, un tiempo que no pueden dedicar a trabajar para obtener recursos económicos, cuidar de su familia o asistir a la escuela. Invertir en infraestructuras que permitan un acceso más cómodo a la red de distribución y saneamiento acabaría con esta desigualdad.

 

 

El Día Mundial del Agua pretende recordarnos la importancia que tiene el agua de calidad para la supervivencia de los organismos vivos y el desarrollo económico y social. El aumento de la presión sobre los recurso hídricos como consecuencia del crecimiento de la población y el progreso económico y la disminución de la calidad de las aguas superficiales provocada por la acción humana están poniendo en riesgo su sostenibilidad y, con ello, la existencia de las generaciones venideras. Cada uno, en nuestro ámbito, podemos contribuir a un uso más eficiente de un recurso limitado y vital como el agua.

 

Por nosotros y por nuestros descendientes.