Buenas prácticas para ahorrar agua en las comunidades de vecinos

 

Buenas prácticas para el ahorro de agua en comunidades de vecinos

 

Nuestros hábitos individuales pueden contribuir a la reducción del consumo de agua, pero también las decisiones que, como colectivo, tomemos a la hora de gestionar y utilizar las instalaciones y servicios de nuestra comunidad de vecinos.

 

  

 

Las comunidades de vecinos tienen que hacer frente a una serie de gastos comunes que se suelen repartir entre los propietarios en función de su cuota de participación en el total del inmueble.


Estos gastos pueden ser generales o extraordinarios. En este último grupo se encuentran aquellos pagos que se deben afrontar de forma no periódica como consecuencia de imprevistos. Los gastos generales, por su parte, comprenden los que son necesarios para el correcto funcionamiento de la comunidad. En este apartado se incluyen los de limpieza, seguros, mantenimiento de zonas comunes o ascensores, luz... y, también, agua.


Como es lógico, el gasto total dependerá de las instalaciones de las que disponga la comunidad, pero también de los usos que de ellas se hagan, por lo que una correcta gestión y la implicación de los propietarios e inquilinos pueden conllevar ahorros relevantes en las cuentas colectivas.


En el caso de comunidades con calefacción y agua caliente sanitaria centralizada -un 10% de los hogares españoles, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE)-, este gasto puede suponer cerca del 60% del total. La buena noticia es que se estima que un uso eficiente de los sistemas por parte de cada vecino y las medidas adoptadas por el conjunto de la comunidad pueden conseguir reducirlo en un 20%. En esta ocasión nos centraremos en algunas de estas buenas prácticas que permiten reducir el consumo de agua, sin olvidar que, en muchos casos, esta disminución también supone una menor demanda de otras energías.


En artículos anteriores hemos hablado de distintos elementos tecnológicos que posibilitan atenuar el consumo de agua en los hogares y de algunos hábitos que también contribuyen a la reducción. Muchos de ellos son especialmente válidos si nos referimos al agua caliente sanitaria, que representa el 25% del consumo energético total de un hogar. Algunas de estas recomendaciones útiles son:

 

    • Usar perlizadores en los grifos.
    • Emplear cabezales de ducha de bajo consumo.
    • Optar por el uso de lavavajillas eficientes frente al lavado manual.
    • No dejar los grifos abiertos durante el lavado o el afeitado.
    • Decantarse por la ducha en lugar del baño; consume cuatro veces menos.
    • Evitar el goteo y las fugas de los grifos, pues pueden suponer una pérdida de 100 litros de agua al mes.
    • Utilizar grifos con regulador de temperatura.

 

Por otro lado, desde la comunidad de vecinos se puede optar por la instalación de calderas con acumuladores, mejor si son de condensación o de baja temperatura. De esta forma, el agua, una vez calentada, se almacena para su uso posterior en un tanque aislado, lo que evita que se desperdicie una considerable cantidad hasta que se alcanza la temperatura deseada. Además, el ahorro energético también es importante, pues evita que cada vez que se demande agua caliente tenga que entrar en funcionamiento la caldera.


Otro aspecto sobre el que puede incidir la comunidad es el mantenimiento de la caldera y de las conducciones. El correcto funcionamiento de todos los elementos del sistema es de suma importancia para alcanzar la mayor eficiencia. En este sentido, es primordial revisar periódicamente la instalación.


Al igual que ocurre en otros recintos de uso público o colectivo, en el caso de que existan aseos en las zonas comunes es recomendable dotarlos de grifos con pulsadores o sistemas similares para limitar el flujo continuo de agua.

 

 

 Zonas ajardinadas


piscina-vecindarioLa proliferación de grandes comunidades de vecinos ha supuesto la aparición de amplias zonas ajardinadas que demandan un alto consumo de agua. En muchos casos, estos espacios verdes cuentan con extensas áreas de césped que pueden llegar a consumir 6 litros de agua por metro cuadrado y día durante los meses de verano. Reducir la extensión de estos espacios tendrá una inmediata repercusión en la factura. En su lugar, se puede optar por otro tipo de materiales, como piedras, corteza de árbol, grava o arena que, además de no necesitar del riego, evitan la evaporación y la aparición de malas hierbas.


Los expertos también recomiendan seleccionar especies autóctonas para el jardín, pues sus requerimientos de agua son menores al estar habituadas a la climatología de la zona. En verano, sus necesidades diarias se sitúan en torno a los dos litros de agua.


La elección del método de riego está igualmente vinculada al ahorro hídrico. Un sistema de riego localizado mediante goteo o microaspersión permite aportar a cada planta el agua que necesita y reducir considerablemente el gasto.


Las labores de mantenimiento también inciden en la eficiencia. Entre otras cuestiones, es recomendable:

 

    • Regar a las horas de menos calor
    • Adaptar el riego a la meteorología
    • No regar los días de fuerte viento
    • Eliminar las malas hierbas

 

 

Piscinas


Algunas de las comunidades de propietarios más modernas cuentan con piscina entre sus instalaciones, siendo uno de los elementos que más agua puede llegar a consumir.


Para minimizar su impacto en las cuentas, es sumamente importante revisar periódicamente el vaso para detectar y arreglar con premura las posibles fugas. La pérdida de una gota por segundo supone 8.000 litros al año.


Además, para evitar tener que llenarla cada temporada, es aconsejable contar con un mantenimiento preventivo para los meses de inactividad. Con ello, además de un considerable ahorro de agua, se conserva mejor la estructura. Si se opta por esta opción, es preciso depositar flotadores para evitar que el hielo presione sobre las paredes y purgar el sistema para evitar roturas.


Es igualmente recomendable valorar la idoneidad de instalar cobertores, pues pueden reducir la evaporación hasta en un 70% en los meses de verano y en un 20% en el periodo de inactividad.


Otras actuaciones con un sustancial impacto en el ahorro de agua son el montaje de canalizaciones que permitan aprovechar el agua que se derrama por el exterior del vaso como consecuencia del uso habitual de la piscina o dotar las duchas adyacentes de pulsadores para evitar que se queden grifos sin cerrar adecuadamente.


También tiene su repercusión en la factura el equipo de filtrado. Es aconsejable contar con un sistema que precise de un bajo consumo de agua para el lavado de los filtros. Los equipos que combinan el uso de agua y aire son más eficientes.


Como hemos visto, nuestros hábitos individuales pueden contribuir de una forma muy significativa a la reducción del consumo de agua, pero también las decisiones que, como colectivo, tomemos a la hora de gestionar y utilizar las instalaciones y los servicios de la comunidad de vecinos.